Sé que no soy buena escribiendo y que de vez en cuando cometo uno que otro error horrográfico, pero, es mi blog, mi espacio y puedo escribir lo que se me venga en gana, por que sí y punto, pues, estoy aburrida y tengo mucho que hacer pero como es notorio no quiero hacerlo, así que aquí les dejo lo que pienso y en realidad no espero que les guste, mucho menos que comenten, tendré suerte si alguien da algún vestigio de existencia.No es que el fútbol sea cosa solo de hombres, no me malinterpreten, pero, no pueden negar que ver a una mujer dominando el esférico de manera ágil es un poco contradictorio ante la imagen que nos ha proporcionado la sociedad sobre las féminas durante generaciones. En fin, soy un descalabro intentando dominar un balón que para colmo le hacía falta un poco de aire, eso sin mencionar que el suelo estaba cubierto de tierra, piedras y uno que otro intento de césped.
En esta vida, todo depende de la sociedad y del punto de vista personal.
A nadie le importa como te ves y a ti te importa como todos te ven, porque a parte de las entrevistas y reuniones de trabajo, almuerzos con tus suegros y tu primera cita, a absolutamente nadie le importa tu apariencia, claro que con esto no me refiero a que deberíamos vestir con arapos o andar por ahí enseñando nuestra falta de dignidad, pero si podría aseverar que la sociedad nos ha hecho demasiado superficiales y que no podemos escapar de la realidad, todos, absolutamente todos somos superficiales, no hay ser humano en el planeta tierra que no sea superficial, por supuesto, unos lo son más que otros, pero bien dicen que "La falta de hechos no quita el muerto".
Vivimos en una sociedad machista, en la cual la mujer se caracteriza por su feminidad y delicadez, cualquier fémina que salga de esos estándares está marcada como "diferente", claro que todo es ponderal, mientras menos accesorios femeninos cargues más diferente eres; eso sí, irrevocablemente las mujeres tenemos una pequeña ventaja, podemos conseguir todo lo que queramos siempre y cuando esté a nuestras anchas femeninas, "Un calzón mueve más que una grúa" tenemos un punto a nuestro favor, solo por usar calzones, pero al momento de usar palabras soeces y cometer otro tipo de groserías nos hemos convertido en hombres en un abrir y cerrar de ojos, hombres con senos.



